El presidente de la República, José Raúl Mulino, instó este lunes a los países de América a reafirmar su voluntad colectiva para impulsar la cooperación, la democracia, el respeto a la ley y el combate a las amenazas que se ciernen sobre el continente. Todo esto, con una visión de futuro para traer prosperidad y paz a los pueblos.
El mandatario envió este mensaje durante su intervención en la apertura de la 56a Asamblea General de la Organización de Estados Americanos (OEA), que se celebra en la ciudad de Panamá, con el lema “América Unida en el Bicentenario del Congreso Anfictiónico de Panamá”.
Para esta cita, Mulino llegó acompañado de la primera dama de la República, Maricel Cohen de Mulino; el canciller de la República, Javier Martínez-Acha; ministros de Estado y autoridades.
Al evento también asistieron los presidentes Bernardo Arévalo (Guatemala) y Nasry Asfura (Honduras), al igual que un centenar de delegaciones internacionales que incluyen a 79 representaciones de Estados y 21 delegaciones de organismos internacionales.
Ante la Asamblea General, el presidente expresó que, 200 años después, los desafíos que enfrenta el hemisferio son distintos a los de la época del Libertador Simón Bolívar, pero la lógica para superarlos es la misma.
"Vivimos una época marcada por tensiones geopolíticas que redefinen el orden internacional, por tecnologías que transforman nuestras economías y por amenazas que ningún Estado puede enfrentar en solitario: el crimen organizado transnacional, las presiones migratorias, el cambio climático, las brechas digitales y las crecientes demandas de ciudadanos que exigen instituciones que respondan", sostuvo el mandatario.
"Ante esta realidad, la cooperación internacional no es una opción: es una necesidad estratégica", recalcó.
Ante el mayor foro de la diplomacia y la cooperación del continente, el presidente Mulino enfatizó en el rol histórico de Panamá en el sistema interamericano, como punto de encuentro, puente entre océanos, regiones y pueblos.
"Nuestro Canal, nuestros puertos y nuestras rutas marítimas son la expresión concreta de ese servicio a la comunidad internacional. Pero Panamá aspira a ser también un espacio para el diálogo y la construcción de consensos: un lugar donde las diferencias se dirimen con respeto y donde los acuerdos tienen más peso que las divisiones", indicó.
De igual forma, mencionó las grandes fortalezas de los países de América, como recursos naturales, una población joven, fuentes de energía renovable, capacidad agrícola y diversidad cultural. Para Mulino, alcanzar todo el potencial del hemisferio requiere confianza mutua, situaciones e instituciones sólidas y una cooperación más efectiva entre países.
"Por ello, defender la democracia implica también hacerla más eficaz, más cercana y capaz de responder a las expectativas legítimas de nuestros pueblos. Una democracia sin capacidad de respuesta y alejada de las necesidades del pueblo no representa los valores republicanos y corre el riesgo de abrirle la puerta al autoritarismo", subrayó.
En este sentido, el mandatario mencionó las dificultades que están sufriendo las democracias de Nicaragua, Venezuela y Cuba, al igual que las amenazas que se ciernen actualmente sobre la democracia en Bolivia, expresando su solidaridad con estos pueblos y condenando cualquier intento de desestabilizar a un gobierno surgido de la voluntad popular.
Otro flagelo que amenaza al hemisferio —explicó Mulino— es el crimen organizado transnacional y el narcotráfico. "Hacerles frente requiere más intercambio de inteligencia, mayor cooperación judicial, mecanismos más efectivos de persecución financiera del delito y una coordinación operativa más estrecha entre nuestras agencias de seguridad", declaró.
En este sentido, adelantó que, en coordinación con la OEA, Panamá auspiciará este año una reunión sobre seguridad.
Para Mulino, los pueblos americanos también cuentan con un gran potencial para desarrollarse en equilibrio con la naturaleza, potenciando su capacidad energética, agrícola y sus recursos estratégicos para liderar la transición hacia economías más limpias.
Otro aspecto de gran trascendencia para el futuro de la región que fue mencionado por Mulino fue la transición tecnológica de la mano de la inteligencia artificial, que está modificando la economía, la educación, la salud, la seguridad y la relación entre el ciudadano y el Estado.
"La tecnología debe estar al servicio de las personas, no las personas al servicio de la tecnología", advirtió. "Nuestro compromiso debe ser aprovechar su potencial, cerrar brechas digitales y preparar a nuestras nuevas generaciones, pero siempre dentro de marcos que respeten la dignidad humana y las libertades fundamentales", apuntó.
Por su parte, Albert Ramdin, secretario general de la OEA, agradeció al presidente Mulino, al Gobierno Nacional, al canciller Javier Martínez-Acha y a los involucrados en que Panamá organizara esta Asamblea General.
Ramdin reconoció que actualmente se viven tiempos complejos, con rápidos cambios en las tecnologías, inequidad, problemas económicos, y las acciones del crimen organizado que ponen a prueba la resiliencia de nuestras sociedades.
Ante este escenario, subrayó Ramdin, "la acción multilateral es un requerimiento para nuestra supervivencia".